En el marco del 75º aniversario de la creación de los Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos y de su Consejo General, el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Albacete (COIAAB) celebró el 11 de noviembre un acto entrañable de homenaje in memoriam a nuestro compañero Pedro Gutiérrez Pulido. Con la presencia de su esposa e hijo, el Decano, Mariano Suárez de Cepeda, hizo entrega de la distinción con la que nuestra profesión reconoce una vida de servicio y compromiso. Se trató de la misma distinción que el Decano había recogido, en nombre de la familia, el 17 de octubre, de manos del presidente del Consejo General, Baldomero Segura García del Río, en el marco del  acto central del aniversarioque la organización celebra en este 2025.

Desde que la organización colegial de los ingenieros agrónomos echó a andar hace 75 años, la figura de Pedro ha sido referente en nuestra provincia. Inició su colegiación en el Colegio de Castilla y León por su destino funcionarial en Valladolid, y se incorporó posteriormente al Colegio de Levante al tomar posesión como ingeniero en el Catastro de Albacete, demarcación que entonces correspondía a dicho Colegio. Apenas colegiado, colaboró estrechamente con la Delegación Provincial del COIAL: defensa profesional, evaluaciones fiscales de colegiados, conferencias y cuantas tareas exigía una profesión en expansión.

Elegido Delegado Provincial de Albacete, dentro del COIAL, a mediados de los años setenta, ejerció hasta bien entrada la década de los ochenta como voz y escudo de los ingenieros agrónomos de Albacete. Inteligencia clara y voluntad férrea, Pedro asistió sin faltar a las Juntas de Gobierno en Valencia, sorteando la dureza de los viajes por carretera de la época, y logró que la Delegación de Albacete fuese respetada y admirada por el resto de demarcaciones (Valencia, Alicante, Castellón, Baleares y Murcia).

Impulsó con éxito las jornadas sobre gestión y uso de aguas subterráneas en la provincia —en los albores de la Transición— convocando a técnicos, Administraciones y las nacientes fuerzas políticas y sindicales. Por su iniciativa nació en el Colegio de Levante la Comisión de Vigilancia contra el intrusismo, activa durante años para defender que los proyectos agroindustriales y ganaderos fueran redactados por ingenieros agrónomos.

A Pedro le debemos, además, que la Delegación del Colegio en Albacete contara con sede propia —la misma que hoy nos acoge—, logro poco común entonces y aún hoy singular en Castilla-La Mancha. Y fue pieza clave en la creación del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Albacete a finales del año 2002, integrando la comisión que negoció la segregación de Albacete del Colegio de Levante y elaboró los estudios técnicos y jurídicos necesarios.

Pedro ha sido artífice de sembrar la vocación colegial entre sus estudiantes de últimos cursos en la entonces Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete, dónde impartía clase de proyectos, haciendo posible que el COIAAB sea lo que es hoy, un colegio consolidado con más de 220 ingenieros agrónomos colegiados, siempre ha colaborado con tenacidad y ejemplaridad. Hoy, en este aniversario que celebra nuestra historia, su recuerdo late como una luz firme: profesión, servicio y dignidad. Que su legado nos guíe.